domingo, 16 de diciembre de 2018

De la calle del Divorcio al callejón de las Miranda




Dice la historia que el 10 de noviembre de 1774, el Virrey Manuel Guirior decidió organizar las calles de la Bogotá de la época y ordenó a los alcaldes ponerle nombres y números a las calles y casas. Por obvias razones religiosas al principio se usaron nombres de santos, y más tarde, nombres de personajes e iconos representativos de la ciudad. Muy a pesar de que, más de medio siglo después, el gobernador de la provincia de Bogotá, Vicente Lombana, instaurara la nomenclatura de la ciudad, algunas calles mantuvieron los nombres de santos, pero también, algunas mantienen, hoy día, nombres curiosos que recuerdan hechos románticos, momentos gloriosos o situaciones cotidianas.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Cronica

Al Dios Momo y Joselito Carnaval
Jolgorio en las alturas
Por: Guillermo Chavarro Borrás
 Ignoro cómo se le ocurrió a Antonio Machado aquello de “Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar”. Me atrevo a imaginar que al hijo de folclorista y famoso poeta sevillano le ocurrió lo mismo que a Carlos Cervantes, protagonista de esta historia, esa madrugada radiante de finales de febrero en Barranquilla.


La visión no podía ser más inspiradora, relajante y provocativa. Era una imagen distinta a todo lo que había conocido en sus más de sesenta y cinco años de vida. Carlos sabía que mentiría si dijera que no había tomado ni una gota de alcohol esa noche, esa era una rutina para esta época del año.