jueves, 20 de octubre de 2022

De asistente de Raúl Reyes a defensora de los derechos humanos

Esa mañana del 8 de agosto de 2008, no era una mañana cualquiera para Liliany. Era la última vez que iba a ver a sus hijos y a su mamá antes de partir lejos, sin saber el rumbo, pero bien lejos donde nadie la pudiera encontrar. Hacía tiempo debió partir, pero, contra su voluntad, todavía permanecía en Bogotá. Y ese día, precisamente, debía recoger algunos documentos que había olvidado en casa. Estando allí con sus dos hijos tocaron a la puerta. Pensando que era su madre, que había salido minutos antes, se apresuró a abrirle. De ahí en adelante todo fue caos, confusión y sorpresa. Un inmenso operativo policial allanó su casa. Afuera, hombres fuertemente armados bajaban de un camión al tiempo que cerraban toda la cuadra; adentro, un grupo de oficiales registraban y grababan todo con una cámara.